En la década de los cuarenta, Bela Botar Kendur era dueño de uno de los negocios más prósperos de Hungría: la reparación y reconstrucción de motores de automóviles, así como la conversión de vehículos de gasolina a gas. A pesar de los tiempos difíciles causados por la Segunda Guerra Mundial, el negocio florecía día a día; sin embargo, durante la ocupación rusa, el gobierno nacionalizó el sector productivo del país.
Consciente de que en muy poco tiempo su negocio también pasaría a manos del Estado, Bela Botar buscó la manera de salir de Hungría, ya que su vida corría peligro.
Bela Botar y su esposa lograron eludir los controles de seguridad y trasladarse a Viena junto con otra joven pareja y un niño de seis meses. El objetivo de Bela era alejarse definitivamente de Europa, pues temía que estallara un nuevo conflicto de gran magnitud en el continente.
El joven húngaro tenía dos opciones en mente: viajar a Estados Unidos por tratarse de una nación próspera, o bien a Australia por su lejanía.

Un pariente de la pareja con la que había huido de Hungría residía en Quito y se ofreció a ayudarles a conseguir una visa para Ecuador. Bela Botar no tenía la menor idea de dónde quedaba ni de cómo era dicho país; mientras tanto, transcurrieron un par de meses en un campamento de refugiados, una experiencia que distaba mucho de ser agradable.
Un buen día, sus amigos le entregaron las visas ecuatorianas para él y su esposa. En ese momento, Bela decidió viajar a aquel país desconocido para, desde allí, trasladarse posteriormente a Estados Unidos. La travesía comenzó en Viena y pasó por Génova y Barcelona —e incluso por territorio ruso— hasta llegar finalmente a la provincia del Guayas a finales de 1949. Tras residir allí unos meses, durante los cuales el señor Botar empezó a trabajar con Víctor Emilio Estrada, la pareja se trasladó a Quito, que en esa época era una tranquila ciudad provinciana.
El idioma fue un gran obstáculo, ya que no sabían español ni inglés, solo hablaban alemán y húngaro. Sin embargo, la pareja logró superar este inconveniente tras ponerse en contacto con la comunidad judía de Quito, lo cual les fue de gran ayuda.
Ya establecidos en la ciudad, Bela Botar y su esposa conocieron a Modesto Rivadeneira, quien por aquel entonces tenía la representación de los tractores International. En esa época, los primeros tractores comenzaban a llegar al país y no había personal capacitado para el mantenimiento de los motores. Don Modesto, cuyo taller se ubicaba en la antigua terminal del tranvía (en las calles 10 de Agosto y Bolivia), le ofreció a Bela trabajo como mecánico.
Al cabo de unos tres años, Botar ya dominaba el español, administraba el taller y conocía a fondo el oficio. Impulsado por su espíritu emprendedor y su visión de éxito, decidió independizarse y fundar su propio negocio en sociedad con Rodolfo Fialla. Así nació la primera rectificadora de cigüeñales y reconstructora de motores: BOTAR FIALLA CIA., empresa que más tarde pasaría a llamarse PROVEEDORA AUTOMOTRIZ.
La visión y experiencia de Bela Botar Kendur lo llevaron a construir su propia máquina rectificadora de cigüeñales, además de otras herramientas clave. De esta manera, Ecuador comenzó a ahorrar divisas y a generar tributos gracias al nacimiento de una nueva industria. Con el tiempo, surgieron diversas empresas bajo su hábil dirección; Bela comprendía a la perfección los desafíos de cada proyecto que ideaba y, a pesar de los obstáculos, jamás dudó en seguir adelante. Fue una figura pionera y visionaria que vivió con intensidad su vocación por el trabajo.
De PROVEEDORA AUTOMOTRIZ se promovió la constitución de empresas conocidas como Grupo Botar. Con orgullo podemos nombrar las fuentes de trabajo creadas por el señor Bela Botar:
- Proveedora Automotriz S.A.C.I.
- Rectificadora Botar S.A.
- Motores Cummins Diesel
- Automotores Continental S.A.
- Record Motors S. A. Quito
- Bela Motors S.A. Quito
- Elasto S.A
- Ómnibus BB transportes S.A., la primera ensambladora en el país.
NUESTRA VISIÓN
Continuar siendo los pioneros en la rectificación de partes y piezas de motor a nivel nacional y en la comercialización de aceites de calidad.
NUESTRA MISIÓN
Mejorar continuamente nuestros procesos para obtener la satisfacción del cliente mediante el cumplimiento de sus requisitos a través de atención personalizada, servicio integral y puntualidad en la entrega de los productos y servicios.
